1. Determinar los límites
Para qué sirve la máquina, quién la usa, en qué espacio y durante cuánto tiempo. Incluye el uso incorrecto razonablemente previsible: lo que la gente hará aunque no deba.

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Cuatro pasos para evaluar el riesgo y tres para reducirlo: el método que separa una instalación pensada de una improvisada.
Seguridad de máquinas
La ISO 12100:2010 es la norma madre de la seguridad de máquinas. No describe un equipo concreto: describe el método con el que cualquier máquina —un ascensor, un montacargas, una plataforma elevadora— debe analizarse antes de fabricarse o instalarse.
La idea de fondo es sencilla y poco romántica: los accidentes no se evitan con carteles, se evitan eliminando el peligro en el diseño. Si no se puede eliminar, se protege. Y sólo si aún queda riesgo se informa al usuario. Ese orden importa, y la norma lo hace obligatorio.
Por eso un certificado ISO 12100 aplicado a ascensores significa algo muy concreto: que el atrapamiento, la caída libre, el fallo eléctrico y el aplastamiento se estudiaron caso por caso y que las medidas tomadas quedaron documentadas.
El método
Para qué sirve la máquina, quién la usa, en qué espacio y durante cuánto tiempo. Incluye el uso incorrecto razonablemente previsible: lo que la gente hará aunque no deba.
Mecánicos, eléctricos, térmicos, de ruido, ergonómicos. Y no sólo en operación normal: también en montaje, mantenimiento, limpieza y puesta fuera de servicio.
Se cruza la gravedad del daño posible con la probabilidad de que ocurra, considerando la exposición y la posibilidad real de evitarlo.
Decidir si el riesgo es aceptable. Si no lo es, se vuelve a empezar con nuevas medidas, y se comprueba que esas medidas no hayan creado un peligro nuevo.
Primero, diseño intrínsecamente seguro: eliminar el peligro. Separar los elementos móviles del alcance de las personas, reducir fuerzas, quitar aristas. Es la única medida que no se puede desactivar ni olvidar.
Segundo, protecciones y medidas complementarias: resguardos fijos, enclavamientos, dispositivos de parada de emergencia. Actúan cuando el peligro no se pudo eliminar, y deben resistir el uso diario sin invitar a saltárselas.
Tercero, información para el usuario: señalización, manuales, formación. Es lo último porque es lo más frágil: depende de que alguien lea, recuerde y decida hacer caso. Cuando una empresa empieza por aquí, en realidad no ha reducido nada.

La ISO 12100 da el método general para cualquier máquina. La ISO 8100-1 da los requisitos concretos de un ascensor. Se usan juntas: el método para analizar, la norma específica para definir qué se instala.
Sí. Ante una modificación, una modernización o un cambio de uso hay que repetir la evaluación, porque las condiciones de riesgo cambian con la máquina.
El responsable del diseño o de la instalación, con personal técnico competente. El resultado es un documento con los peligros identificados, las medidas adoptadas y el riesgo residual.
Identificamos peligros, estimamos el riesgo y te entregamos el informe con las medidas de reducción aplicables.

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